Trece sueños en trece días. Te conocí en un día trece y una sorpresa más, eran las trece horas. Caminaste junto a mí después de preguntarme por una dirección. Y te dije sin pensar es por allá, a un paso de la calle trece. En un lapso demasiadas coincidencias. Trece días durarían mis vacaciones. Trece piedras de colores, el collar que recibí cuando en la plaza te dije adiós y me miraste partir. Trece meses han pasado desde entonces y sigo soñandote en las lunas, arrancando al despertar las hojas de un calendario antiguo. Mi trabajo en el canal trece me hace olvidarte un poco, pero siempre regreso al mismo pensamiento, al otro lado del mundo, en un mes trece inexistente, quizá vengas a verme.
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
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