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viernes, octubre 26, 2018

Table for two

Pienso la posibilidad
Me conecto
Sonrío y acepto
Llego al lugar 
Te encuentro y te descubro 
Eres la emoción que se infiltrará en mi vida para tomar decisiones y caminos
Los inicios siempre son románticos
Osados
Memorables
La casualidad, la pasión, la entrega
Luego la razón empieza a provocar que baje la marea
Que el corazón se sienta raro
O las palabras se claven sin respuesta
Que las dudas comiencen a doler
Al vivir contigo te amo
Pero mi deseo ha sido mutilado
Mi duda calla en un silencio interno del que no advertí las consecuencias
Comienzas a tejer una ansiedad de la que quizá no eres responsable
Pero sí elemento
Te esperé en nuestra mesa de dos
Para decirte por lo menos con los ojos lo que significabas para mí
Pero no llegaste
En silencio me voy
Te dedico el final

Table for Two - Abel Korzeniowski





jueves, octubre 11, 2018

La estética de mi cotidianidad

La línea de tu brazo, el silencio que habla de tu cuello, la forma de tus manos y tus dedos. Podría formar un juicio estético de ti, a través de trazos, memorias, recuerdos. Mi propia experiencia estética ante la cotidianidad de tenerte como parte de mi vida. Del sorbo del café que ambos preparamos. Del por qué me miré contigo en ese cuadro. El viaje, el beso, la llamada. La búsqueda cuando se nos apagó el sol y cómo intentamos encenderlo.  Entiendo que mi percepción de la vida es más concreta contigo, quizá más amplia sin ti. No lo sé. Avanzo y siento. Pienso y me miro. Y no sé si estoy lista como para a descubrir otros futuros. Si mi camino era contigo.

miércoles, octubre 10, 2018

De relojes y vacíos

Mi reloj de arena estaba lleno.
Tanto que para vaciarse tal vez podría haber pasado un siglo.
Triste que la magia que se encargó de acumularlo, también sea la que desaparezca con lentitud cada grano.
Fuiste tú el que volteaste mi reloj.
De inmediato sentí un estruendo que comenzó a vaciarme.
Cada grano perdido es una gota de sangre menos en mis venas, de este torrente que ayer cuando nos miramos, ilusamente llamamos amor.

domingo, septiembre 30, 2018

Mi propio tratado del amor

Quizá me he conformado con tan poco. 
Buscar. 
Creer. 
Asumir. 
Adaptar. 
Te busqué durante mucho tiempo. 
Descubriendo rostros en nuevas citas. 
Adivinando desde las primeras sonrisas y las frases si serías tú. 
Intentando desvanecer el espectro usando un método no probado de caricias, que al salir el sol me revelara si por fin te habría encontrado. 
La mayoría de las veces la imagen desaparecía. 
Las horas me llevaban a una escena incontablemente repetida. 
Cambiaba el lugar, cambiaba mi ropa, a veces mi color de pelo o mis zapatos de acuerdo a la estación.  
Pero era yo, siempre y sola.  
Después de decenas de intentos te encontré.  
Sin cita, sin espectro, sin niebla. 
El universo me acomodó una historia. 
Lo que los demás suelen llamar amor. 
Entonces creí. 
En el camino, la predestinación, las olas inmensas que lejos de arrollarte te envuelven en un lugar seguro.  
Creer es un verbo altamente practicado.
Sabiéndolo usar aleja del silencio, con el riesgo de caer en la evasión.  
Justo donde mi lugar seguro fue a parar. 
Entonces asumí. 
Los demás dicen que asumir significa madurez. 
Asumir que el universo podía desacomodar ciertas cosas que los románticos pensábamos eternas.
Que la luna de miel se vacía.
Que hay que llenarla de otras cosas. Mas reales.
Que hay que asumir un nuevo lugar en la lista, que nadie prometió, que yo creí. 
Entonces, siguiendo el manual del convencionalismo humano, me adapté. 
A las nuevas soledades en el fondo de mi mente. 
A la pasiva respuesta para evitar discutir. 
A dejar ir, evitando acumular las ansiedades que podrían inundar el lugar seguro y ahogarme por la inmensidad de las olas, que ahora solo me provocan miedo. 
Esto último nunca me salió.
Adaptarme es lo menos bien que suelo hacer.
Solíamos hablar.
La pasión había sido reemplazada.
Adaptarse era parte del manual.
Convertir las palabras en la poética de mi cotidianidad. 
Aún con juicios, frases hirientes, reproches dolidos.
Aún así extraño conversar.
Pedirlo es burdo, exigirlo es egoísta. 
Adaptarse es lo que mandan los demás.
Los que suelen llamar al amor adaptación.
No quiero conformarme con tan poco.
¿Podría el universo acomodar nuevamente nuestra historia? 
Mi propia poética de la cotidianidad.
Lo que para mí y no para los demás, es mi propio tratado del amor.



martes, septiembre 25, 2018

Lanzar una palabra

Lanzar una palabra. Suave, que acaricie la mínima hoja de ese árbol que mece el pensamiento, que respire el verde de la vida y regrese, que corra por los invisibles surcos de unos brazos o llueva y envuelva en un perfume, como de tierra mojada.

O lanzarla para morder el incómodo silencio, para meterse en el centro del pecho, para doler aún más esa opresión, que hiere lento a pasos de milímetro. Para no ver despertar la noche y herir, herir tanto como la voz del abandono lo grite.

jueves, septiembre 20, 2018

Entre decir, callar y desear

Te recordé como eras antes. En el arrebatado y suave estado del amor. Y quise decirte, sin caer en el lugar común de los reproches, que has cambiado. Que hasta yo misma cambié y me convertí en no se qué.  Al no saber cómo decirlo, callé.  Escondida y frente al silencio, tal vez un día encuentre las palabras y te diga. Que deseo que la brecha más común de los caminos, la reinventemos juntos,  bajo árboles que dan sombras de colores, con infinitas ramas para colgar las memorias. Con hojas que al pisar provoquen música, que al llegar a las nubes lluevan risas.  Y si no me entiendes, te volveré a recordar como eras antes. Volveré a callar y me alejaré muy lento, dejando de ser lo que fui para reinventarme sola. Entre mis propios árboles.

viernes, septiembre 14, 2018

Nosotros parecíamos felices

Nosotros parecíamos felices. Aunque de sobra se sabe que el concepto de ser feliz cada uno lo inventa a su manera. La palabra felicidad, si bien tiene una interpretación, se aleja mucho de un significado colectivo. Parecíamos felices, según el ojo de la vecina en la ventana.  O el perro que nos movía la cola al vernos.  A la salida del cine. Al ver la televisión.  Hasta yo pensé que éramos felices, por el simple hecho de sabernos juntos.  Sí, la vida es una interpretación. Mi lectura no era la de una vida perfecta pero había continuidad y cariño. Asumí una lectura similar en tu cabeza.  Y una mañana se fue la mitad de mi interpretación.  Te fuiste tú y yo me quedé sin sentir nada.  No sé qué significa sentir nada.  No sé si mi emoción está detenida en un periodo de espera, o si de plano ya llegó el futuro con un dedo imperativo que me dice, tú estás sola.  Me asaltan tres palabras que en silencio repito, como para ubicarme en el tiempo, entre lo que fue y lo que se le acercaba a lo real.  Nosotros parecíamos felices.

miércoles, septiembre 12, 2018

No de este mundo

No de este mundo.  Quizá de allá, de un lugar no común, que esté vivo en el ritmo luminoso de una estrella, como un latido. No hablo de caer, ni de perder la esperanza. Pretender lo que todos, aleja mi paz de ese ritmo luminoso, de ese preciso latido.

martes, septiembre 11, 2018

De otro cielo

Esperaré por el día en que el pájaro, el pino y la nube salgan de aquel viejo poema de Benedetti que leía siendo niña, para que completen este, mi otro cielo.

martes, agosto 28, 2018

Cuando dibujo el pasado

Ese tiempo, en que mi horizonte era una dulce línea del futuro.  No importaba hacia donde se extendiera, mi destino era tan claro, que no necesitaba predecir rutas. Estabas ahí, habías llegado para derrocar por fin el reino de mis ansiedades.  Yo que siempre fui un tripié mal colocado, tambaleando ante la mínima fuerza. Encontré en ti equilibrio en cada respiro, de amor o de locura, sin temor a perderme. Y como decir que todo pasa y que la dulce línea del futuro se fue borrando al paso de los meses. Dejé que los fantasmas otra vez cobraran fuerza y soy yo la responsable de este nuevo delirio que aparta mi firmeza.  Ese tiempo, cuánto deseo se desprende de mí para que vuelvas, mi equilibrio, magia y sutileza, mi dulce amor tan encontrado y a la vez perdido.

lunes, agosto 20, 2018

Las ausencias están llenas de intenciones

-De qué me hablas
-Deberías dejar de ser tan confiada, las ausencias están llenas de intenciones
-Si me pongo a dudar voy a terminar siendo una loca
-Si dudaras un poco verías la realidad
El daño estaba hecho, aquella amiga le sembró las dudas mas profundas, de lágrimas se fue formando un surco de heridas que de tanta humedad ya no se cierran.
Y de las dudas, surgió la ansiedad por las averiguaciones. Las pesquisas. Los reclamos.
Una noche, no sólo se ausentó el sueño, también él se ausentó de su vida. Lo mismo habría pasado, dudando o no dudando.
Será que la firmeza del destino está confeccionada con las consecuencias de las dudas.
Las ausencias se llenaron de intenciones.

lunes, agosto 06, 2018

Marcia se da cuenta

Frente a la ventana del café, Marcia se dio cuenta la falta que se hacía.  Estar con ella misma, como si el universo le recetara una nueva medicina casi de manera obligatoria. Aunque doliera. Dejar de extrañar la presencia vacía de su ex marido. O la risa irreverente de su hija, ahora estudiando en otra ciudad.  La soledad le cuesta al alma. Hay un cierto proceso que conlleva dolor. Pero como parte del proceso, la vida se transforma. Como entrar a un túnel de cierta manera y salir de ahí completamente siendo otro.  Y pensar que esa tarde en el café apenas era la entrada.

jueves, agosto 02, 2018

Una palabra al azar

Una palabra al azar, es dejar al viento la escasez de decisión para decirte lo que pretendo, por desastroso que sea. Es invitar una plaga de malos pensamientos sin medir la consecuencia.

martes, julio 31, 2018

La prisa que sí tiene el tiempo

Ayer pasé por una de esas tiendas que venden el arte en paraguas, bufandas o maletas.  Decidí entrar y aunque nunca he sido un fan de Dalí, opté por comprar para un amigo que vería esa tarde, una de esas tazas de relojes escurridos.  Cuando llegué a la cita, me arrepentí de haberle comprado ese regalo.  Su semblante era tan parecido al de el reloj blando. Yo que esperaba verlo mas entero que nunca para que me contara de su nuevo trabajo y su reciente novia después de su segundo divorcio, lo encontré desgarbado y dolido.  Lo habían despedido quince días después por un capricho del dueño, para poner en su lugar a un pariente desempleado.  La joven novia se fue con otro. Y sus ex mujeres se peleaban por el poco dinero que le quedaba. Se sentía viejo y usado. Preferí no sacar la taza de mi mochila y en lugar de eso, alentarlo con una lista de cosas positivas que podría sacar de lo ocurrido. En algunas cosas me hacía caso, en otros momentos dejaba de escucharme para mirar como escurría la lluvia sobre el cristal de la ventana. Los corazones no suelen ser tan duros como uno los percibe. Pedimos la cuenta. No dejaba de llover.  Antes de despedirnos me pidió el contacto de un conocido para llamarle, le quería vender una de las pocas cosas que le quedaban para obtener dinero mientras volvía a conseguir trabajo.  Al abrir la mochila, la taza accidentalmente cayó justo en la corriente de un charco paralelo a la banqueta que semejaba un río.  Los trozos se fueron alejando, con la misma rapidez con que quiso despedirse, con la misma prisa que sí tiene el tiempo, en la mentira de un reloj blando.

domingo, julio 22, 2018

Letras en el viento

Sobre mi cara, la fuerza del viento.  Yo miro al mar.  Y tú me miras.  Esperas que te diga si al fin voy a quererte. Si lo que me dice el viento es que te bese.  No aguardes por mí que ya me he ido. Ya no estoy aquí, mi cabeza y mi mente me rebasan. Sólo puedo abrazarte con el viento. Esconder tu cara en mi cabello.  Sin que me pidas si al fin voy a quererte, te quiero siempre como el viento.

jueves, julio 12, 2018

All In One Night

Una vez en mi cabeza no dejaba de sonar Somebody That I Used To Know de Gotye.  Era que mi cuerpo se quedaba trabajando, la parte de mí que podía ser libre, se transportaba de pronto a una ciudad de Texas, caminando bajo el sol quemante, buscando una de esas tiendas frías que venden de todo y de las que no te quieres salir hasta que pase el calor. En otro momento una brisa me llevó a un atardecer en el lugar más sereno de Las Vegas con Home de Michael Bubble sin prisa, sin nada en la cabeza mas que disfrutar de la serenidad en un contraste, una ciudad que en medio de su estridencia me sonreía.  O quedarme dormida en el piso, con la cabeza recargada en mi  mochila, en el aeropuerto Charles de Gaulle en París con Más Allá de Miguel Bosé, esperando el amanecer para no pagar hotel. En el presente, mientras los demás planean con irse a tumbar a la playa, desde mi aburrida rutina escucho All in One Night de Stereophonics y la voz de Kelly Jones me lleva a esas noches en que un ritmo, un sonido, una piel y el roce de unos labios, de pronto te vuelven aventurero, loco, sin miedo. Porque todas las crónicas de música y de tiempo que se apilan en mi mente, siempre serán la medicina que cure las migrañas de la chica que resuelve los problemas de la gente en una oficina gris.

lunes, julio 09, 2018

Todos los futuros son inciertos

Que me digas que lo sabes, no cambia mi percepción. Navego en montañas de papel acrisoladas, escritas con mi poco entendimiento. 

Que me digas que estarás, no hace que me sienta menos sola.  Aún con tu lámpara encendida en las horas más oscuras de mi noche, a la mañana siguiente podrías irte.

Nací sola con todos mis latidos y sola sin ti, un día el futuro va a llamarme.

sábado, julio 07, 2018

Hasta pronto

Le digo al mar. Después de haberme dejado seducir con el nocturno lenguaje de sus olas. Amante misterioso que antes de que salga el sol, comenzará a alejarse indiferente. Borrará cada vuelco en un montón de espuma y olas. En esa despedida no va ni un poco de memoria. Al igual que él he aprendido a dejarle. No me duelen su restos de sal, que anoche fueron besos y hoy me queman.  No lastima la resaca de las palabras devueltas.  No me invade, no lacera.  No vulnera mi andar su adiós callado. Porque se que esta noche besará mis pies para que vuelva. Y  quizá hoy decida no mirarle.

viernes, julio 06, 2018

Nuevas formas del amor en los años del milenial

La que mira en la ventana con las manos ocupadas, espera una respuesta que le hará temblar los dedos cuando aparezca la señal en la pantalla. No llegará esta noche.  Vacía y sola saldrá, en un bar volverá a ocupar sus manos con un vaso de vodka.

Si no llegó esa noche es porque se sintió abrumado de tantas noches con ella. Hay tanta emoción y misterio después de esta tarde de lluvia, justo hoy, ante los nuevos ojos que descubrí al tropezar en el metro.  "No podría haberlo dejado pasar. No como para esconderme cada noche en la misma habitación".

Una cara felina, no puede hacerme olvidar su dulzura. Resistiéndose al cuerpo que la abrazaba después de varios tragos. 

Los barmans se cansan de tener tantos espectadores cada noche, pero hoy lejos de sentir tedio, se dedicó a ocupar sus manos, con vodkas y besos. Tenía los ojos verdes, el pelo largo y la vida demasiado libre como para irse con ella sin saber su nombre.

"No quiero olvidarte esta noche. Pero si tu no llegas hoy tampoco yo lo haré"

Luego de tropezar en el metro, tropezó con ella en una cama. Penumbra en medio del deseo.  Deseo en medio de la prisa. Prisa que llevó al vacío. Sólo encontró una sábana ajena con olor a soledad.

Sus ojos verdes se enfurecieron al sentir el rechazo. La dejó en medio del callejón. Una mujer no siente pena de dejar una desconocida en la calle oscura.  Lo que siente es una tremenda estupidez por haber perdido el tiempo.

Ella caminó fijando el rumbo con el GPS.

Él llegó primero.  Se dio un baño.  La esperó hasta quedar dormido.  Cuando ella llegó despertó y sintió otro tipo de premura.  La de abrazarse a ella y dejarse ocupar por sus manos.


martes, julio 03, 2018

El deseo convertido en atadura

Esta noche Paula hizo su rutina.
Como siempre sin mirarse al espejo.
Como nunca sin él ahora.
En otro espacio y en los últimos minutos Dante la pensó.
Como antes cuando tan cercanamente estuvo.
Como ahora que existe tan lejana.
El ruido de un avión dispersó los pensamientos de él.
El silencioso halo de la luna, acrecentó la ausencia junto a ella.
Como el tiempo, muchos aviones y muchas lunas tendrían que haber pasado.
Hasta ese día en que volvieron a encontrarse, de frente, en una esquina.