Mi reloj de arena estaba lleno.
Tanto que para vaciarse tal vez podría haber pasado un siglo.
Triste que la magia que se encargó de acumularlo, también sea la que desaparezca con lentitud cada grano.
Fuiste tú el que volteaste mi reloj.
De inmediato sentí un estruendo que comenzó a vaciarme.
Cada grano perdido es una gota de sangre menos en mis venas, de este torrente que ayer cuando nos miramos, ilusamente llamamos amor.
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
Era una tarde sin sol y mi café parecía más oscuro, cuando al levantar la mirada lo vi frente a mí asomándose también hacia el fondo de ...
-
Alguna vez había referido que yo nací y crecí entre la frontera de México y Estados Unidos, entre Tamaulipas y Texas, durante los años o...
-
Fue el amanecer decisivo. No había café. Los papeles estaban en el orden indicado. En el patio ya no estaban las baldosas, mis pies volvie...
-
Para dar cuenta de la sensación de ahogo que produce un cielo bajo, no basta enlazar los conceptos de bajo y pesado. La participación de la ...
-
Aquella mujer se enamoró de una torre. Sus manos claras se perdieron entre muros. Con vehemencia abrazaba su textura de arcilla, con anhe...
-
Desesperado afecto por las flores una frágil nariz casi inmolada aspira una promesa en madrugada trocada en la traición de los amores A...
-
La Vida de los Otros (Alemania, 2006) Hace nueve años, en una, ahora vieja, noche de mayo en Monterrey, entré a una sala del Cinemark...
-
Los pasos de la cama a la ventana. Los ruidos de la ventana a la puerta. Cuántos respiros me gasto para llegar hasta el auto. Cuántas mirada...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
Cuando pienso en ti, bebo agua, para olvidar tu sabor en mi boca, para sentirme más pura después de tantos pecados. Nuestro reloj de arena m...