Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
El ir y venir de las olas en la orilla, mece los enigmas de mi mente. Lo complejo se desdibuja, como si los significados se ocultaran en un...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
En el cumpleaños de mi hija Una vuelta más al sol contigo rescatando mariposas acumulando dibujos haciendo llover la ris...
-
Ale, aquí tienes tus líneas exclusivas! Gracias por compartir las letras cotidianas y las de los Dioses.
-
Escribir en el verano sobre la luz intensa que vuelve desde el olvido. Los que se van inmersos en la efervescencia confundida en libertad. L...
-
Tanta lluvia no dejó algo bueno, al menos para mí. Creo que fue en esos días inundados cuando todo empezó a tramarse. Supongo que al no pasa...
-
Un brazo se extiende y alcanza un libro olvidado en el suelo del parque. Los dedos exploran la forma, luego la textura, subsisitida a la hum...
-
¿Puedes ver estas líneas? Escribo y no sé cómo escribir, es como si mi cabeza estuviera metida en un bote de cristal. Oigo resonancias alred...
-
La lluvia dibuja en la ventana cientos de inicios, cotidianas pausas, espacios limitados por los bordes. Busco en el laberinto el esplendor ...
-
Estuve ausente. Hay una memoria debajo de mis guantes. La fría hiedra usa las manos como ramas. Es San Petesburgo. Otro momento evoca la pur...
lunes, agosto 06, 2018
Marcia se da cuenta
Frente a la ventana del café, Marcia se dio cuenta la falta que se hacía. Estar con ella misma, como si el universo le recetara una nueva medicina casi de manera obligatoria. Aunque doliera. Dejar de extrañar la presencia vacía de su ex marido. O la risa irreverente de su hija, ahora estudiando en otra ciudad. La soledad le cuesta al alma. Hay un cierto proceso que conlleva dolor. Pero como parte del proceso, la vida se transforma. Como entrar a un túnel de cierta manera y salir de ahí completamente siendo otro. Y pensar que esa tarde en el café apenas era la entrada.