Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
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viernes, noviembre 30, 2018
Cuánto
Como luz intermitente, me adecué a tu sombra. Mas apagada que encendida, invisiblemente conectada a tu reacción. A miradas, palabras, desconciertos. Más veces me fui apagando. Y en mi oscuridad me comí un montón de dudas, a pasos despacio, agregando centímetros a mi soledad, quitando palabras, borrando las formas. Acumulo el frío porque aunque nunca tuve tus manos, las imaginaba como mías. Contemplo el vacío, porque aunque no me abrazaste me sentí feliz de que estuvieras, sin mirarme, sin tocarme, sin vivirme. Cuánta humillación invisible. Cuánto tiempo perdido para un amor que desapareció sin que me diera cuenta.
miércoles, noviembre 28, 2018
Nueve veces el amor
Nueve veces el amor.
La primera es el encuentro. Se convierte en la mejor escena de ese libro de tu vida, al releerse dispara dopamina. Recuerdo y deseo. Carne y esencia. La mezcla de todos los momentos imposibles. Por fin usas esa fuente que rescatas del cuarto de cacharros, con emoción colocas al lado izquierdo del pecho para que no deje de inundar tu corazón de tantas luces recién encendidas.
La segunda, una especie de llegada. Pisar la tierra. Sentir el frío y saber que los brazos tuyos y del otro necesitan las cuatro paredes de un castillo. Refugiar al amor. Alimentarlo. Como al niño pequeño que llega también sin esperarlo.
La tercera, el común compartido. El pan y las palabras. El desvelo deseado y la realidad del día. Sólo la noche adivina lo que se siente tener un cuerpo, que respira cerca de tu oído, al que le puedes decir todo lo que nunca a nadie mas nombraste.
La cuarta, el viaje del que no habías tomado conciencia. Buscaste un castillo, lo habitaste dispuesto a morir en él, y a la vez te subiste a un barco. Habrías perdido el sentido del tiempo y una ronda de palabras perniciosas te revuelve el sendero.
La quinta, la sombra que intuyes y el otro niega. Querer perseguir al amor a tu manera desde el lugar menos común, se ha convertido en tu abandono. Perseguir sin atrapar frustra tu deseo, dejas de mirar, por mirar y callar siempre en el otro.
La sexta, es una despedida que no se concluyó. Que volviste a intentar volviendo a perseguir a aquella sombra. Y aun así erróneamente lo hiciste por amor.
La séptima, lo que los inviernos esconden.
La octava lo que la distancia adula.
Es tan fácil que el menos fiel construya una novena vez en otro cuerpo, traicionando al amor que fue tu todo o que en realidad no lo fue.
Si hubiera una décima, la décima sería el corazón. El amor al corazón que de haber vivido la mejor escena de su vida, fue mutilado tantas veces con cuchillos y cuchillos que afilaron la mentira.
La ruptura y la entereza ya no es parte, forma otro comienzo, lejos de la escena, fuera del castillo, sin brazos que te sostengan, ni respiros, ni palabras en tu oído. Luego de nueve veces. Al final, fueron todo, excepto amor.
La primera es el encuentro. Se convierte en la mejor escena de ese libro de tu vida, al releerse dispara dopamina. Recuerdo y deseo. Carne y esencia. La mezcla de todos los momentos imposibles. Por fin usas esa fuente que rescatas del cuarto de cacharros, con emoción colocas al lado izquierdo del pecho para que no deje de inundar tu corazón de tantas luces recién encendidas.
La segunda, una especie de llegada. Pisar la tierra. Sentir el frío y saber que los brazos tuyos y del otro necesitan las cuatro paredes de un castillo. Refugiar al amor. Alimentarlo. Como al niño pequeño que llega también sin esperarlo.
La tercera, el común compartido. El pan y las palabras. El desvelo deseado y la realidad del día. Sólo la noche adivina lo que se siente tener un cuerpo, que respira cerca de tu oído, al que le puedes decir todo lo que nunca a nadie mas nombraste.
La cuarta, el viaje del que no habías tomado conciencia. Buscaste un castillo, lo habitaste dispuesto a morir en él, y a la vez te subiste a un barco. Habrías perdido el sentido del tiempo y una ronda de palabras perniciosas te revuelve el sendero.
La quinta, la sombra que intuyes y el otro niega. Querer perseguir al amor a tu manera desde el lugar menos común, se ha convertido en tu abandono. Perseguir sin atrapar frustra tu deseo, dejas de mirar, por mirar y callar siempre en el otro.
La sexta, es una despedida que no se concluyó. Que volviste a intentar volviendo a perseguir a aquella sombra. Y aun así erróneamente lo hiciste por amor.
La séptima, lo que los inviernos esconden.
La octava lo que la distancia adula.
Es tan fácil que el menos fiel construya una novena vez en otro cuerpo, traicionando al amor que fue tu todo o que en realidad no lo fue.
Si hubiera una décima, la décima sería el corazón. El amor al corazón que de haber vivido la mejor escena de su vida, fue mutilado tantas veces con cuchillos y cuchillos que afilaron la mentira.
La ruptura y la entereza ya no es parte, forma otro comienzo, lejos de la escena, fuera del castillo, sin brazos que te sostengan, ni respiros, ni palabras en tu oído. Luego de nueve veces. Al final, fueron todo, excepto amor.
jueves, noviembre 15, 2018
She
Tantos años soñando, tanta realidad que separa el idilio de lo oculto.
https://youtu.be/rlrhkFvoRzo
https://youtu.be/rlrhkFvoRzo
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