Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
El ir y venir de las olas en la orilla, mece los enigmas de mi mente. Lo complejo se desdibuja, como si los significados se ocultaran en un...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
En el cumpleaños de mi hija Una vuelta más al sol contigo rescatando mariposas acumulando dibujos haciendo llover la ris...
-
Ale, aquí tienes tus líneas exclusivas! Gracias por compartir las letras cotidianas y las de los Dioses.
-
Escribir en el verano sobre la luz intensa que vuelve desde el olvido. Los que se van inmersos en la efervescencia confundida en libertad. L...
-
Tanta lluvia no dejó algo bueno, al menos para mí. Creo que fue en esos días inundados cuando todo empezó a tramarse. Supongo que al no pasa...
-
Un brazo se extiende y alcanza un libro olvidado en el suelo del parque. Los dedos exploran la forma, luego la textura, subsisitida a la hum...
-
¿Puedes ver estas líneas? Escribo y no sé cómo escribir, es como si mi cabeza estuviera metida en un bote de cristal. Oigo resonancias alred...
-
La lluvia dibuja en la ventana cientos de inicios, cotidianas pausas, espacios limitados por los bordes. Busco en el laberinto el esplendor ...
-
Estuve ausente. Hay una memoria debajo de mis guantes. La fría hiedra usa las manos como ramas. Es San Petesburgo. Otro momento evoca la pur...
jueves, septiembre 20, 2018
Entre decir, callar y desear
Te recordé como eras antes. En el arrebatado y suave estado del amor. Y quise decirte, sin caer en el lugar común de los reproches, que has cambiado. Que hasta yo misma cambié y me convertí en no se qué. Al no saber cómo decirlo, callé. Escondida y frente al silencio, tal vez un día encuentre las palabras y te diga. Que deseo que la brecha más común de los caminos, la reinventemos juntos, bajo árboles que dan sombras de colores, con infinitas ramas para colgar las memorias. Con hojas que al pisar provoquen música, que al llegar a las nubes lluevan risas. Y si no me entiendes, te volveré a recordar como eras antes. Volveré a callar y me alejaré muy lento, dejando de ser lo que fui para reinventarme sola. Entre mis propios árboles.