Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
El ir y venir de las olas en la orilla, mece los enigmas de mi mente. Lo complejo se desdibuja, como si los significados se ocultaran en un...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
En el cumpleaños de mi hija Una vuelta más al sol contigo rescatando mariposas acumulando dibujos haciendo llover la ris...
-
Ale, aquí tienes tus líneas exclusivas! Gracias por compartir las letras cotidianas y las de los Dioses.
-
Escribir en el verano sobre la luz intensa que vuelve desde el olvido. Los que se van inmersos en la efervescencia confundida en libertad. L...
-
Tanta lluvia no dejó algo bueno, al menos para mí. Creo que fue en esos días inundados cuando todo empezó a tramarse. Supongo que al no pasa...
-
Un brazo se extiende y alcanza un libro olvidado en el suelo del parque. Los dedos exploran la forma, luego la textura, subsisitida a la hum...
-
¿Puedes ver estas líneas? Escribo y no sé cómo escribir, es como si mi cabeza estuviera metida en un bote de cristal. Oigo resonancias alred...
-
La lluvia dibuja en la ventana cientos de inicios, cotidianas pausas, espacios limitados por los bordes. Busco en el laberinto el esplendor ...
-
Estuve ausente. Hay una memoria debajo de mis guantes. La fría hiedra usa las manos como ramas. Es San Petesburgo. Otro momento evoca la pur...
miércoles, diciembre 05, 2018
¿Hay alguien más aquí que no le guste...?
¿Hay alguien más aquí que no le guste diciembre y la navidad? Cada vez que una canción me lo recuerda siento un hoyo en la panza, una ansiedad o quizá una negación. Tendría que ir al psicoanálisis para poder entender por qué la navidad me causa tantos problemas, me parece un túnel negro que cada año debo traspasar. Y con la edad esto ha sido más difícil. Porque no me siento ni creo tener el derecho de contagiar mi delirio hacia terceros. Cada quien es responsable de sus hoyos en la panza. Será que tiene que ver con una proyección de ver en los demás lo que yo no tengo, o cómo funcionan las proyecciones, que alguien me diga porque ni siquiera de eso estoy segura. Lo cierto es que por lo menos en México, todo el mundo inventa pretextos para reunirse, beber, comer, fumar. Hacerse regalos, bailar cualquier tontería, léase que en la mayoría de los casos es reggaeton. Y yo no soy eso. Soy tan tremedamente aburrida, que a lo mucho me fumo un cigarro, me bebo una copa y a la mañana siguiente una migraña me recuerda mi ñoñez. Tal vez sea eso. Que no encajo. O lo peor que no soy capaz de vivirlo. Siempre que regreso de una reunión, posada o juntadita la mayoría de las veces lo hago sola, con frío y un montón de sombras, que me acechan la cabeza sobre lo que dije, lo que no dije, lo que pude haber dicho mejor. El tráfico, los regalos, las luces en la calle, todo se convierte en una experiencia necesaria. Pero no feliz. Esta vez no será mejor. Y no habla la pesimista en mi piel. Sólo un rayo de sinceridad de luna, de esos que casi no ocurren en diciembre (o en ningún mes), o una persona de esas que casi no hay, de las que no mienten, me podrían convencer de lo contrario. Creo que lo mas seguro es que me dijeran, (tal vez estoy sesgada por las palabras de alguien) ya cambia, te lo pierdes, allá tú y tus ideas, ve al psicólogo, estás loca. Pero si yo solo quiero traspasar el túnel sin focos, sin villancicos, sin palabras. Y que en silencio ese alguien me abrazara y en su pecho sintiera que su corazón puede ser el refugio de esta temporada.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario