Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
¿Puedes ver estas líneas? Escribo y no sé cómo escribir, es como si mi cabeza estuviera metida en un bote de cristal. Oigo resonancias alred...
-
Brillar. Sobre un fondo azul un vestido dorado, como la Torre Eiffel que no pretende, sólo brilla. A pesar de los años, de tantas mirada...
-
Detrás del reloj Esconderé mi noche Ya no te espero
-
Trece años, desde que toqué a tu puerta aquella tarde para venderte dulces de leche envueltos en papel anaranjado. Era la sexta puerta que t...
-
Un brazo se extiende y alcanza un libro olvidado en el suelo del parque. Los dedos exploran la forma, luego la textura, subsisitida a la hum...
-
Yo voy por ti. Tan natural como ir por un respiro cada vez, sin condición voy por ti. Tu piel es mi flor. Entre tu voz yo navego, embarcada ...
-
Corazones de lazos invisibles transitando ligeros en la brisa corazones con alma que sin prisa se fugan sutiles e invencibles. Afectos en su...
-
Amarse despacio no es deshojar los calendarios no midas cuanto tiempo te esperé no cuentes los no que antes te dije yo creo que el amor ...
-
Desierto de lunas, oscuridad en un día de fiesta, laguna seca y salada de otros besos. En medio del vacío, donde quedó el eco de tu cuerpo h...
-
Como murmulla la lluvia a la altura de mi oído, así comienza su música, imperceptible goteo hasta el estruendo de un rayo y así llega tu re...
viernes, noviembre 30, 2018
Cuánto
Como luz intermitente, me adecué a tu sombra. Mas apagada que encendida, invisiblemente conectada a tu reacción. A miradas, palabras, desconciertos. Más veces me fui apagando. Y en mi oscuridad me comí un montón de dudas, a pasos despacio, agregando centímetros a mi soledad, quitando palabras, borrando las formas. Acumulo el frío porque aunque nunca tuve tus manos, las imaginaba como mías. Contemplo el vacío, porque aunque no me abrazaste me sentí feliz de que estuvieras, sin mirarme, sin tocarme, sin vivirme. Cuánta humillación invisible. Cuánto tiempo perdido para un amor que desapareció sin que me diera cuenta.