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martes, mayo 31, 2005

Esbozo

Se inventan los ojos. Con un lápiz negro y en la última hoja del cuaderno. Con un pincel en un lienzo. Con el índice en la arena. Con palabras. Con espejos. Hasta que cobran vida, y se tienen de frente. Un hallazgo, en la última estación del metro. En el desayuno que no pensabas tomar. Surgidos de la tierra de tus días. Del silencio de tus versos. Están ahí, puedes mirarlos y mirarte en ellos. Hasta que se cierra el telón y descubres cómo es la temporalidad de un ensayo. Los ojos se borran y debes volver a inventarlos, en otra dimensión o en otro sueño.

Voz en off

Los pasos de la cama a la ventana. Los ruidos de la ventana a la puerta. Cuántos respiros me gasto para llegar hasta el auto. Cuántas miradas invierto para avanzar en el tráfico. Los latidos mientras espero el verde. Los granos de arena que se van entre el viento. Cuántas veces pienso en el sol que llevas en el cuerpo. Cuántos plenilunios debo esperar para convertirme en cielo.

martes, mayo 24, 2005

?

¿Has mirado a la luna que desde ayer está llena y hoy empezó a decrecer?

jueves, mayo 19, 2005

Tres años

Bruma, deja de ser nostalgia. Recoge tu cortina y vete al desierto. Adquiere una causa, construye una nube perdurable y estática donde sí sea necesaria. Lejos de la pesada madera en la que has convertido la piel de los mortales. Aléjate de mi aniversario no ocurrido, de mi demora no planeada. Encuentra una casa en la arena y quédate ahí para siempre.

lunes, mayo 16, 2005

Pausa posterior a la lluvia

La tarde se mira en sus propios espejos de agua. Tiene una cara recién lavada. Se acomoda el pelo de herbaje con un cepillo de viento. Y espera.

martes, mayo 10, 2005

Extravío

Una vuelta; la vida empieza cuando se abren las puertas del colegio y por primera vez nadie acudirá a recogerte. Agotar los pasos hasta ensordecer de todo lo que la ciudad te grita. Inhalas el asfalto y muerdes los muros de los puentes dejándote inundar en plena lluvia. Te asalta la noche, te sitúa unos labios en el cuello y la retas. Piensas que será fácil trepar por las baldosas y la piel. Has empezado a rasgar con las uñas tu inadvertido destierro.
Dos vueltas; el obelisco es más pequeño cuando la esperas y sabes que no llegará. Los papeles volantes de la marcha te llaman. Eres libre, estás afuera y tu corazón pareciera encajonado. Miras pasar a los que salieron contigo. Heridos, arrastran el sol que ayer colgaron.
Tres vueltas; las mariposas emigraron y decidiste no seguirlas, estacionado en el callejón oscuro del deseo, agazapas las sentencias. Nadie debe darse cuenta. Buscas salidas emergentes y bocas nocturnas que te acaben el tímpano de los presagios.
Cuatro vueltas; pierdes el punto de referencia, te mueves, buscas, sacudes la espalda de los acechos ocultos y sigues pensando en su ventana. En el refugio que siempre detestaste. En sus piernas que ayer te acinturaron.
Quinta vuelta, la ciudad está sucia.
Ale, aquí tienes tus líneas exclusivas! Gracias por compartir las letras cotidianas y las de los Dioses.

domingo, mayo 08, 2005

De aquí a las estrellas

Trece años, desde que toqué a tu puerta aquella tarde para venderte dulces de leche envueltos en papel anaranjado. Era la sexta puerta que tocaba y aún nadie había comprado. Estabas hermoso, flaco y con el pelo largo. Fuiste el único que creyó en el sabor de los dulces. Te los comiste todos. Luego dejarías que colgara cortinas de colores, al mudarme para vivir contigo. Le diste un espacio a mis cajas y a mi colección de llaves antiguas. Quizá te acuerdes del jueves que pintamos el techo con estrellas para crearnos nuestro propio cielo.
Un periódico que me encontré en las escaleras del edificio me ayudaría a conseguir este trabajo, desde donde ahora te escribo a través de una cuenta de correo. Hace diez años que no sé de ti. Te he encontrado por casualidad en Internet. Ahora publicas tu columna en un portal español. Aparece tu foto, tienes el ceño marcado y no llevas más el pelo largo. Este mensaje correrá por la red, quizá quieras contestar y contarme cómo es el cielo nocturno en Barcelona, mientras le ayudo a mi hija a dibujar sus propias estrellas.
Gracias Ale, Delia, Carlos y amigos anónimos (que ya sé quienes son), gracias por leer. Que la abstracción no les impida a mis textos llegar hasta donde tengan que ir.

sábado, mayo 07, 2005

Decisión

Se ha ido; cansada de esperarlo a la sombra del roble. El sol nunca dejó de cortejarla. Ayer, después de mucho pensarlo, por fin aceptó ser su amante. Se han citado. La humedad del alba la perfuma, para entregarse a sus rayos en la incipiente salida.

jueves, mayo 05, 2005

Naturaleza muerta

Raquel tiñe de azul las margaritas. Pretende reconstruir el mar de la pasión ahogando las flores en el agua. Daniel sumerge otros pétalos en tinta negra, esta tarde llevará la ofrenda a la tumba de su esposa. Antes de irse para siempre, Leticia dejó un ramo escurriendo de pintura. Nadie sabría que sus flores favoritas eran las gerberas rojas.

martes, mayo 03, 2005

El cuentagotas que llegó en una caja envuelta para regalo

Quien lo envió me recetó en la distancia tres gotitas de nube mezcladas en el agua. Desde entonces me invento el sueño y vivo por las noches en Praga.

Si hay lluvia no es necesaria la dosis.

lunes, mayo 02, 2005

Tengo su mirada perdida y voy buscando sustitutos

Hasta ahora habían sido inofensivas las luciernagas nocturnas, los semáforos en verde; el par de estrellas cercanas a la luna, las luces de bengala encendidas a destiempo. De no haber seguido los faros cautivantes de un auto en la madrugada, no estaría contando esta triste historia de hospital. Quién podría haberme advertido su poco afortunada falta de frenos.

sábado, abril 30, 2005

3.05 en una cama que no es la mía

Mi cuerpo es un lienzo tendido que mira y descubre el claroscuro filtrado en la persiana. Líneas verticales se componen en las sombras, se proyectan en mi rostro que adivino fragmentado. Es él. Me incorporo, su sutil presencia me construye, soy una forma añadida en su recuadro. Le buscan mis labios en el aire. Yo soy la novia de Rodchenko. La muchacha con Leica que retrató en la estación.

viernes, abril 29, 2005

Lo que sigue siendo

Los segundos gotean, la fuente que ayer contenía frutas verdes, se convirtió en un recipiente desbordándose de tiempo. No lo pude soportar. Detenida en el sofá, cautiva en mis propias redes y con los ojos bien fijos en el centro de la mesa, decidí moverme, arrastrar los hilos. No volví a estar quieta hasta después de haber sacado del horno un pastel hecho con manzanas. Con la nariz embriagada de canela, esperé. Y en la espera, otras tantas telarañas se formaron de manera involuntaria. Ya no estaba esa amenazante piel fresca dentro de la fuente. El color verde había desaparecido, lo poco que quedaba de su esencia se encontraba oculto debajo de una pasta de pan y ningún sonido en la puerta parecía que fueran tus pasos. La lluvia me hizo trémula. Busqué calor en una tasa de café, en un cigarro, en diez vueltas caminadas en círculo, en la intención de abrir nuestra persiana. La tormenta seguía siendo una remembranza de tu andar por este sitio. De tus besos suplicando ser liberados en las horas inmersas entre la carne y el sueño, cuando el ritmo de las gotas se escondía detrás de tu respiración.

Han dado las doce, ni siquiera un ángel ha venido a comerse un pedazo de pan con azúcar y manzana. Los segundos siguen escurriendo. Huelo la tierra que aloja en su humedad otras semillas, frutas en cierne que traerás a casa contigo entre los brazos, que me recuerden que en cada lágrima de tiempo, se desvive la inútil pesadilla de mi piel.