Guardar tu voz, como en una de aquellas viejas cajas musicales, que al abrirla conversara con este soliloquio oculto. Para los días en que pudiera evitarse un desvarío o quizá desvariar más. Pobre loca que conversa con la voz guardada en una caja, dirían las mentes coherentes. Yo diría que conversar con tu voz me salvaría. Yo no soy fuerte como para resistir la caída hacia el silencio.
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
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4 comentarios:
No siempre la fortaleza nos salva, en ocasiones la debilidad nos protege. Gracias por tu visita y tus palabras en mi blog.
Siempre agradecida por tus comentarios Sergio y por lo que se toman el tiempo de pasar y leer. Un abrazo!
Una poética descripción de un espíritu soñador... cualquier forma de salvarse y emerger de un silencio solitario, sirve.
Muchos saludos desde Buenos Aires.
Gracias Mirella! Sí, el espíritu soñador siempre ha estado aquí y hay que buscar como salvarlo. Encantada de leerte.
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