Hace mas de 25 años leí La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera y hoy, no sé que cosa llevó a otra que terminé por pensar en el sombrero hongo de Sabina. Un símbolo importante, digamos sobresaliente, dentro de la historia de amor de los personajes. Un objeto ficticio, perdurable también en mi memoria. Muchas veces siendo mas joven pensé en portar un sombrero igual, llevarlo con un libro en la mano y salir a la calle, como para buscar cómplices, alguien que también hubiera leído la novela y nos identificaramos sin decir apenas nada. Portar un sombrero hongo y un libro, como para ser un híbrido de personajes entre Sabina y Teresa. Algunas veces quise ser Sabina y algunas otras quise ser Teresa. Terminé siendo algo muy distinto, al fin de cuentas real. Nuestra vida no es personaje de novela. Sin embargo, la obra siempre me remite al amor imperfecto y humano, que queremos realizar y que se empeña en no cumplirse. Aprovecho para retomar entre fragmentos esta magnífica obra que, novelas vayan y novelas vengan, sigue siendo mi libro favorito
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
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