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miércoles, noviembre 30, 2016

Como pensar en fragmentos

Cuando pienso
pienso en fragmentos
me acuerdo de cosas
escenas
momentos
Y sin más me pierdo
estoy aquí
pero a la vez me he ido
rescato la risa
los aires
el ruido
Azulejo de memorias
Pentagrama donde cuelgo
la canción de tu voz
el eco de mi silencio
El universo es tan breve
como tan breve es el tiempo

lunes, noviembre 28, 2016

Una mujer quiere

Una mujer quiere oler un perfume que huela a palabras, que se plasmen en su piel, como fresca poesía.
Una mujer quiere leer amaneceres en otros ojos que despierten con ella.
Una mujer quiere hablar, encender sus pensamientos, sin temor a una mirada que la apague.
Quiere cantar a la luna
Quiere convertirse en tierra para cultivar la vida

Y heredar su poesía y amaneceres, sus pensamientos y cantos,  en una flor que sonría.

sábado, noviembre 26, 2016

Chagall - La Mariee


-No me puedo creer que tengas ese cuadro colgado en la pared.
-¿Te gusta Chagall?
-Me encanta. Así es como debería ser el amor.  Flotando en un cielo azul oscuro.
-¿Con una cabra tocando el violín?
-Sí, la felicidad no estaría completa sin una cabra tocando el violín...

(Notthing Hill, Película 1999)


miércoles, noviembre 16, 2016

Reflejo del otoño

Mi kitsh
Mi desorden
Mi caos
Corazón obnubilado
Lluvia secreta
Tengo perdido el tiempo
Las ideas
Las distancias
Mis días son las hojas caídas en la tierra
Mi futuro es el viento que se las lleva y nadie sabe a dónde



domingo, noviembre 13, 2016

Un día, dejé de mirarme en el espejo

Un día, dejé de mirarme en el espejo. Un temor a desconocer mi rostro y encontrar tinieblas en mi boca, me desarmó. Lunas rotas o cubiertas han rodeado mi sombra por diez años. Atrás de mis pasos hay presencias desvanecidas, nubes de presagios. Sé que hay un sol que no me toca. Sé que hay una ventana que no revela realidades. Y que hay una luz, que espero, que cuando llegue por fin me revierta.

lunes, noviembre 07, 2016

Frank (Reino Unido, 2014)






Debo admitirlo, soy una profunda admiradora de Michael Fassbender. Sinceramente yo no hubiera llegado hasta Frank de forma fácil, sin antes haber sabido que él era el principal protagonista, aún oculto detrás de una cabeza de muñeco de papel. Quizá eso fue lo que más despertó mi interés cuando pude ver el tráiler. Parecía una película lejana a lo comercial, con una propuesta de guion prometedor y un acercamiento al humor negro, con matices retro y música alternativa. Sin duda su cabeza me intrigaba.  No supe hasta después que Frank fue inspirado en un personaje real y de culto llamado Frank Sidebottom en el Reino Unido. Su cabeza casi idéntica, pero no la historia que se refleja en el guion.

Este Frank de la película por razones del destino se encuentra en Londres, originario de Kansas. Su retrato en el filme perfilará más que su trayectoria musical, su incapacidad de manejar la vida afuera de esa máscara.

A mi entender la película está bien escrita, comienza y termina con el mismo personaje, Jon (Domhnall Gleeson). Es a través de él que se nos cuenta la historia de un grupo de músicos, poco convencionales y de apariencia hostil, donde Frank es el líder de la banda. Adueñados de un excéntrico mundo por el cual se desplazan en una camioneta tipo Van y en donde personalidades como la de Jon, un empleado bancario que intenta escribir y componer canciones, no hay cabida. Pero es en la accidentada integración de Jon al grupo, plena de sarcasmos,  indiferencia y crueldad, quien sin dejar de rendirse, cobrará valor en cierto momento y aprovechándose de las circunstancias, mostrará su lado egoísta, intentando de manera estúpida cambiar la esencia de la banda. No le resulta. Lo que sí resulta es que es ahí,  a donde los personajes fueron llevados,  donde sucede lo mas rescatable y mejor logrado de este guion.  Jon sin haberlo planeado  pondrá a todos frente su propia epifanía, incluso la suya y especialmente, la de Frank.

La película siendo europea, requiere un gusto particular por este tipo de historias disfuncionales de las que está saturado el mercado americano, o bien, un poco de paciencia para poder entender las excentricidades  de cada personaje.

Difícil de encontrar en sistemas de cable o streaming, pero bien vale la pena.




domingo, octubre 30, 2016

La noche más larga de mi vida

Esa noche fue la más larga de su vida.  Estaba sola, con su vieja lámpara encendida. Y quién soy yo para estar atento desde la calle, nadie. Pero estaba ahí, aguardado por una señal, una mirada, un señuelo imaginario que nunca hubo. Siempre me gustó mirar ventanas. Me acuerdo de aquel viaje a Nueva York. Aquellos imponentes edificios en la zona de Manhattan, cientos de ventanas como cuadros conceptuales de otras vidas, tan distantes y ajenas a la mía, yo un simple mortal caminando por la calle, con un viejo abrigo negro, queriendo ser uno de ellos, un actor que sale a escena y se aparece, para mirar hacia abajo y encontrar al espectador que le observa, y sonreír, sonreír como si la vida estuviera realizada, resuelta, perfecta. Ese era yo. Pero debo regresar a aquella noche, a la noche mas larga de su vida.  No sé cómo, pero sé que ella lloraba, que tenía todo el destino en su contra. Un abandono, tanto de él como de ella misma. Veinte kilos de sobrepeso, ansiedad en cada respiro y todas las razones para no desear vivir. Y sin embargo, no tomó una de esas decisiones repentinas y si la hubiera tomado, no sé como pero yo me hubiera dado cuenta y entonces hubiera acudido. Pero no, esa noche permaneció en vela, a ratos escribiendo y en otros golpeando sus puños contra la mesa, desesperada, convertida en lágrimas, hecha un olvido.  Más no para mí.  Yo seguí ahí.  Un policía pasó, me miró con recelo, entonces caminé cómo encontrando mi rumbo, para luego regresar, volver a mirar y a esperar por ella.  Lo cierto es que esa noche nada para mí sucedería y todo para ella cambiaría.  Cuando amaneció, salió vestida de negro, pálida, con un pensamiento que no pude leer, y eso que yo, no sé cómo pero lo sabía todo sobre ella.  Esa mañana, dejó de tomar café, dejó el cigarro y la risa. Se concentró en comprar flores, en beber agua, como si ella también fuera una flor, que de una vez marchita quisiera levantarse, como una flor imposible, buscando en el agua la esperanza. Flor que al día siguiente salió, con la cara menos pálida, aún vestida de negro, con un detalle tan revelador  y tan leve, en su cuello había un botón rojo, un mínimo objeto, grandioso para mí.  Todos esos días la miré salir, la miré llegar.  Ella sabía que la observaba, no me dio ni la mínima señal para acercarme.  Me limité a estar ahí, presente, como para el día que ella estuviera lista a dirigirme una mirada. Dejé de trabajar, también de comer. Sólo por mirarla.  Sólo por saberla viva, intentando cambiar. Después de más de cien días, no sé cómo, ella había cambiado de color, de piel, de luz.  Estaba delgada, rubia, con más canas que ayer, pero hermosa. Yo más flaco y más abandonado de mí por verla a ella. Una tarde de regreso a su ventana, paso cerca, me miró, no dijo nada. No sé cómo pero eso fue todo para mí. Regresé a mi estudio, le escribí una carta y volví a mi acera acostumbrada.  A mirar otra vez.  Esa noche también fue la mas larga de mi vida.  En medio de la mesa, que formaba parte de aquel cuadro conceptual, apareció en el jarrón una rosa roja solitaria.  Luego como actriz, apareció llena de color, llena de vida. Sonrió hacia mí por un instante y despareció de mi vista. Entonces tuve el valor de subir y dejar mi carta por debajo de su puerta. Me marché y esa fue la noche más larga de mi vida. Jamás volví a verla.

Volví de la caída, mírame entera


No hay pasado que impida reinventarme
No hay futuro que lo declare imposible
Hay segundos transformados en quimeras
Y hay quimeras liberando lo indecible

Soy ruta transitada ya por tantos
donde dejo vestigios y hojas secas
soy luz anaranjada, soy quebranto
volví de la caída, mírame entera

martes, octubre 25, 2016

Cerca, lejos, dentro y fuera de mi memoria

En el pasado, tuve cerca un espejo de mar y muchos domingos de cielo y de tierra. Luego mi vida estuvo rodeada de montañas, azules y grises, serenas y mutiladas. Hoy mi presente es desierto, calma cuando hay oscuridad, una estrella entre otros brillos, una que brilla más. En mi futuro no hay raíz, he vivido en lugares tan distantes dentro y fuera de mi memoria, que no hay algo que espere que no sea, que mi estrella entre otros brillos, siga brillando más.

lunes, octubre 10, 2016

Destiempo

Un lapso
Hojas caídas
Último sol
La vida se mueve
Y yo me detengo
El pecho obedece a un extravío
Me cuesta respirar
Me acuso de morir
Sólo un lapso
La crónica inventada de este caos
Que acontece y se empodera
Sólo un lapso
Con el que me han dicho no se lucha
Se deja pasar y ya

Pero el que pase primero ganará


jueves, septiembre 22, 2016

Buscando en la ventana

Volvió de aquel viaje, en su mano llevaba el recuerdo de su cara, la textura de sus pestañas en los dedos y su olor, tabaco, loción, café y besos. Los paisaje azules se volvieron sepia. La habitación iluminada, al paso de las horas una escena en blanco y negro. Lo que vivió es un recuerdo. En silencio y frente a la ventana, como buscando respirar en el aire algún resto de aquello, al comenzar la noche y busca su olor en silencio.

martes, septiembre 06, 2016

Algo no resuelto



Cuántos somos, los que despertamos a las tres de la mañana e instintivamente buscamos la luna, como para no sabernos solos. Cuántos los que abrazamos la almohada y se nos humedece en los ojos un recuerdo. Cada vez que sucede y el insomnio me vuelve a dibujar, pienso en quién más, en cuántos más, de todas las edades y en todos los horarios, almacenamos en un hueco de la cama un trozo de nuestra vida no resuelta.

domingo, agosto 28, 2016

En medio de la noche

Una noche
    o un sueño
me despertó el amor
    o una visión
caminé acompañada
su piel me abrazó
   o fue la bruma
claro de lago
y nuestro reflejo
   o no me vi ahí
porque al volver a mi cuarto
al recostarme en la cama
me volví a dormir
   o tal vez morir

viernes, agosto 19, 2016

El sombrero hongo de Sabina

Hace mas de 25 años leí La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera y hoy, no sé que cosa llevó a otra que terminé por pensar en el sombrero hongo de Sabina.  Un símbolo importante, digamos sobresaliente, dentro de la historia de amor de los personajes.  Un objeto ficticio, perdurable también en mi memoria. Muchas veces siendo mas joven pensé en portar un sombrero igual, llevarlo con un libro en la mano y salir a la calle, como para buscar cómplices, alguien que también hubiera leído la novela y nos identificaramos sin decir apenas nada. Portar un sombrero hongo y un libro, como para ser un híbrido de personajes entre Sabina y Teresa.  Algunas veces quise ser Sabina y algunas otras quise ser Teresa.  Terminé siendo algo muy distinto, al fin de cuentas real. Nuestra vida no es personaje de novela.  Sin embargo, la obra siempre me remite al amor imperfecto y humano, que queremos realizar y que se empeña en no cumplirse. Aprovecho para retomar entre fragmentos esta magnífica obra que, novelas vayan y novelas vengan, sigue siendo mi libro favorito

jueves, agosto 18, 2016

Guardar tu voz en una caja

Guardar tu voz, como en una de aquellas viejas cajas musicales, que al abrirla conversara con este soliloquio oculto. Para los días en que pudiera evitarse un desvarío o quizá desvariar más.  Pobre loca que conversa con la voz guardada en una caja, dirían las mentes coherentes. Yo diría que conversar con tu voz me salvaría. Yo no soy fuerte como para resistir la caída hacia el silencio.

lunes, agosto 15, 2016

Paris, Texas


Alguna vez había referido que yo nací y crecí entre la frontera de México y Estados Unidos, entre Tamaulipas y Texas, durante los años ochenta. Quizá por eso me proyecté visualmente en esta maravillosa película, filmada justo en esa época. Mi afortunado reencuentro con Paris, Texas me ha dejado más de lo que esperaba de una obra que recordaba muy poco o casi nada. 

En mi pequeña ciudad del lado mexicano, había alrededor de cinco viejas salas de cine que en su mayoría proyectaba cine de ficheras (género de la cultura popular mexicana de los años setenta  y ochenta; no apto para menores). Exceptuando a un par de salas llamadas Cinemas Gemelos, que proyectaba películas americanas y taquilleras, acudir al cine era de mala reputación. Los adolescentes mas apegados a las reglas o regaños de familia nos fuimos haciendo a la idea de ver el poco cine hollywoodense que llegara (léase Karate Kid o las películas de Rocky)  o si el presupuesto familiar lo permitía, tener acceso a películas por señal de cable,  de aquellas de antena parabólica que compartía el negocio local, o rentar  del mismo negocio las pocas películas copiadas, o sea no originales, en cartucho Beta grabadas con una videocasetera desde la misma señal de la antena parabólica. (Antes no había leyes contra la piratería). Aún así no dejaba de ser cine casi en su totalidad americano.  Yo crecí sin saber que era Cannes pero sí bien enterada de los Oscar. Por cierto, me hace gracia recordar estos hechos, tan distantes.  Pero volviendo al tema, París, Texas nunca habría llegado a un cine de Matamoros y al haberla encontrado 30 años después me envuelve en toda esta ambientación a la que he hecho referencia.

París, Texas, película europea, filmada en el sur de Estados Unidos, en su ambientación desértica, con hoteles de carretera y restaurantes de hamburguesas, es la narración de un amor imposible, que el mismo amor hace posible. No en la forma empeñada del final feliz y realizado que las telenovelas mexicanas a través de la historia (por cierto desastrosa) hacen creer. Sino del amor que trasciende, con base en una decisión dolorosa pero a la vez liberadora.

Una película de la cual si el espectador no tuviera referencias, sería mejor. No sabría a dónde le llevara la trama, pero le mantendría interesado en esa entrañable sencillez de lenguaje que contrasta con la riqueza visual de una fotografía extremadamente cuidada.  Otro dato que no pude dejar pasar es que la música de fondo en escenas fundamentales es mexicana. 

Una película memorable de la que no quiero contar más, precisamente para no revelar todas esas referencias que la harían perder su magia.

Gracias a Paris, Texas por un fin de semana de recuerdos.





jueves, agosto 11, 2016

Corazones

Corazones de lazos invisibles
transitando ligeros en la brisa
corazones con alma que sin prisa
se fugan sutiles e invencibles.

Afectos en sutiles cintas blancas
son señuelos entregándose a la luz
en su lenguaje de viento a contraluz
de armonía, sonidos y palabras.

Quiero seguir la huella de su estela
y ahondarme en su corriente de latidos
para olvidar el peso de la tierra.

viernes, agosto 05, 2016

La voz interna

A veces escribo en este blog para sentirme un poco acompañada. Mantener conversaciones únicamente con mi voz interna podría tener severas consecuencias. Mi voz interna, mi contrincante energético o taciturno, mi crítico interior de pensamientos insistentes. Desafiarlo me cansa. Aceptarlo me destruye. Abandonos y nostalgias. Lamentos y alegrías culpables. Un cóctel agridulce que al final de la copa se vuelve amargo, que me bebo por las tardes, cuando el ocaso me dice que es muy tarde para tomar fuerzas ese día. Que hay que volver a comenzar mañana. Siempre miré de reojo los libros de auto ayuda, me causaban desconfianza. También me burlé de aquellos que se quejaban y que vivían presos de otras voces. Hasta que mi enemigo se plantó en un lugar de mi cabeza. Quizá siempre estuvo en el espejo y yo era lo suficientemente fuerte para ignorarlo. Y la suma de cócteles cada tarde me han hecho vulnerable y permisiva.  Por cierto, recién ha comenzado el día. El mejor momento para llamar a la confianza. Si otros pasan por aquí y se reflejan, sentiré que somos varios tratando de callar nuestras propias voces, las de adentro y las de afuera. 

lunes, agosto 01, 2016

No seremos los mismos el siguiente verano

No seremos los mismos el siguiente verano.  Las películas que vimos serán historia. El espacio hoy vacío entre tus dientes estará ocupado y tendrás otra sonrisa, con otra mirada.  Hoy cargas y cuidas tu unicornio, lo abrazas y te duermes junto a él. ¿El siguiente verano lo vas a querer igual?  Estos días son de sol y con tus cabellos al viento mi vida debería colmarse de un feliz entusiasmo, de verte crecer y descubrir nuevas estrellas cada noche. Pero lo cierto es que un velo de melancolía me rodea. Como a cuenta gotas el tiempo se me va y poco a poco dejas de ser niña. Y yo te extraño desde hoy.

jueves, julio 28, 2016

Cuando el tiempo cobra para bien

Tienes la mirada tan azul. Cuando te conocí, no pude sostenerte la mirada, tus ojos sin querer me ahogaron. Imposibles las palabras, como parte de un naufragio. Un sentido de invasión que sin querer adentrabas en mi cuerpo. 

A pasos breves, con uno que otro toque de tus manos y una cantidad infinita de sonrisas, ocupaste un sitio real. En mi espacio, entre mis cosas. Acompañando la soledad de mi historia. Las cosas singulares se convirtieron en par. 

Cuando me llevaste al mar, entendí la profundidad, la comparé con tus ojos y el corazón se me volcó. Yo que nunca había entendido lo sublime. Yo que a cada paso pensaba en despertar del sueño. Pude entender que a veces el tiempo cobra para bien, para hacer algo bueno con la vida. 

Tienes la mirada tan azul y no puedo olvidar el mar, el Sur de México, nuestras manos acariciando el Caribe. Contando tus pestañas como se cuentan los días o los besos.