-La idea romántica de las almas gemelas me parece ridícula, dijo ella evadiendo sus ojos. Mientras él, con una mirada más dulce no dejaba de escucharla.
-Es verdad, tú y yo nos conectamos, hablamos de todo, luego cada quien se marcha, como es normal, continuó ella.
-Sí, como es normal, pensó él.
Pero no era normal. Había noches que ella le daba vueltas a la misma idea, que ensayaba una a una las palabras qué él decía, como si en cada repetición perfeccionara la escena y él se volviera más cercano
-Bueno, lo cierto es que tú y yo nos comunicamos bien. Sea lo que sea, mañana te veré, que tengas buena noche, se despidió él sin más preámbulo. Luego se fue a su casa, evitó llamarle.
Ella en un bar donde la esperaba una amiga, habló de cosas, bebió cerveza, se hizo la interesante. Dos o tres intentaron ligarla. Uno incluso le dijo, ya pasadas las copas, siento contigo una conexión cañona, tipo soulmates baby, qué dices, te vas conmigo y vemos qué pasa.
Le hizo una señal a su amiga y abandonó la barra con ese que la abrazó por la espalda.
La soledad intensifica la emoción, el alcohol la pinta de excéntricos colores, los mismos que huyeron poco a poco cuando fue llegando la resaca. Al despertar sólo vio a un rudo desconocido disfrazado de galán que le pedía que se fuera. Como es normal, pensó ella. Las conexiones son efímeras lagunas que se secan.
Al otro día en el trabajo, la miró ojerosa y bellamente despeinada.
-Qué tal tu noche
-Como es normal, respondió ella
Y empezaron a hablar como solían hacerlo, como si las palabras les faltaran para decirse las cosas
-Vamos a comer, le dijo él
-Me muero de hambre, tomó su bolso aceptando la propuesta
En pleno sol del día y antes de bajar del auto, la besó, nada normal para ella
Los colores que pintaban su emoción volvieron a encenderse con cierta timidez que la ruborizaba.
-Qué haces
-Algo no normal, dijo él.
Y entonces comenzó a creer que las almas gemelas existían.
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
Era una tarde sin sol y mi café parecía más oscuro, cuando al levantar la mirada lo vi frente a mí asomándose también hacia el fondo de ...
-
Fue el amanecer decisivo. No había café. Los papeles estaban en el orden indicado. En el patio ya no estaban las baldosas, mis pies volvie...
-
Para dar cuenta de la sensación de ahogo que produce un cielo bajo, no basta enlazar los conceptos de bajo y pesado. La participación de la ...
-
Aquella mujer se enamoró de una torre. Sus manos claras se perdieron entre muros. Con vehemencia abrazaba su textura de arcilla, con anhe...
-
Alguna vez había referido que yo nací y crecí entre la frontera de México y Estados Unidos, entre Tamaulipas y Texas, durante los años o...
-
La Vida de los Otros (Alemania, 2006) Hace nueve años, en una, ahora vieja, noche de mayo en Monterrey, entré a una sala del Cinemark...
-
Animales Nocturnos (Estados Unidos, 2016) El nombre de Tom Ford no me decía nada hasta hace unas semanas. No sabía que es un diseña...
-
Los pasos de la cama a la ventana. Los ruidos de la ventana a la puerta. Cuántos respiros me gasto para llegar hasta el auto. Cuántas mirada...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
Cuando pienso en ti, bebo agua, para olvidar tu sabor en mi boca, para sentirme más pura después de tantos pecados. Nuestro reloj de arena m...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario