Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
El que cuenta su historia, a veces lo hace sin decirlo, porque cada paso, cada mirada o cada surco en la piel, hablan mucho más que lo que é...
-
Como un lado oscuro o una tierra distante y ajena. Como aquello que no duele por no verlo. Así las heridas, así los muertos, se desvanecen ...
-
Pequeña sonrisa fragmento de tres centímetros convertido en chispa y luego en luz natural de todos los espacios Sin ti la ausencia ...
-
Fuera de foco, aquella sensación de incertidumbre. Por más que busqué el sol lo único que conseguí fue empaparme la cara mirando al cielo, s...
-
El sonido de la cuchara al mover el café. La fragancia de alguien al pasar. Viejas olas que volvieron al mar esta mañana y un recuerdo en lo...
-
En el pasado, tuve cerca un espejo de mar y muchos domingos de cielo y de tierra. Luego mi vida estuvo rodeada de montañas, azules y grises...
-
Corazones de lazos invisibles transitando ligeros en la brisa corazones con alma que sin prisa se fugan sutiles e invencibles. Afectos en su...
-
¿Recuerdas la primera vez que te conectaste por internet? Yo tengo el recuerdo que fue cierto día a finales de 1997, estaba en la oficin...
-
Son pocas las cosas que puedo asimilar claramente de las teorías de Lacán. Abro un libro o me sumerjo en un artículo en la red y otra vez m...
-
Este amor es flor de carretera Que mira al ocaso acontecido Va en línea paralela hacia el olvido Uniendo a las hormigas en hilera Es la marc...
miércoles, julio 13, 2016
¡Adaptación!
Adaptación es la palabra en este verano. Recién me he mudado a otra ciudad mucho más pequeña, lo cual tiene su encanto porque el ritmo de vida es mas pausado, las distancias más cortas, el cielo más azul. Aunque hay cosas que extrañas de una ciudad grande como la velocidad del internet, la inmediatez de ciertos servicios o el aire acondicionado. Soy fan del aire acondicionado! Nunca he sido una persona muy de ventanas abiertas, quiero decir, prefiero las ventanas cerradas al tener una particular relación conflictiva con el polvo. Me enfada su desfachatez de meterse así por todas partes, descarado, silencioso e invisible, tanto que cuando he regresado a casa hay una invasión en todos los objetos. Especialmente me pone mal tomar un libro, lleno de polvo, o querer usar un plato que tienes que lavar. En las ciudades pequeñas se vive con ventanas abiertas y me está costando mucho trabajo cederle paso a ese elemento en mi mesa, repisa, vajilla, hasta en los muñecos de peluche de mi hija. Apenas es la primer semana y creo desesperar. Y aunque esta vez mi entrada no estuvo nada literaria, para mí resulta liberador contarlo y quizá encontrar que no soy la única.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
Hola Graciela pues efectivamente no eres la única, mi relación con el aire acondicionado es casi ya amorosa. Quizás no tanto por el polvo que si que es molesto, en mí caso el calor del verano y la polución de Madrid en estos días sin lluvias, invitan a tener las ventanas cerradas y una climatización que haga la vida más fácil. Un caluroso saludo desde Madrid Graciela y buena adaptación.
No soy la única! Gracias Miguel! Un abrazo de verano desde Saltillo, México.
Publicar un comentario