Puede
que un día te canses de atrapar en el aire todas mis imprecisiones. Que ya no
te interese encausar mi ser disperso. Que tropieces con un objeto que tantas
veces me pediste levantar. Que ya no abras las ventanas, no entiendas sobresaltos,
no toleres las esperas. Que en una palabra me olvides. Y que en una tarde me
diluya y me convierta en un río desviado, incapaz de encontrar el mar.
3 comentarios:
Me gusta el alma de tus escritos, Graciela. Lo que dices y cómo lo dices. Que lo sepas. Tienen tus escritos ese "algo" que llega y te convence.
Un saludo.
Me gusta el alma de tus escritos, Graciela. Lo que dices y cómo lo dices. Que lo sepas. Tienen tus escritos ese "algo" que llega y te convence.
Un saludo.
Gracias Tin. El alma está.
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