Volvió de aquel viaje, en su mano llevaba el recuerdo de su cara, la textura de sus pestañas en los dedos y su olor, tabaco, loción, café y besos. Los paisaje azules se volvieron sepia. La habitación iluminada, al paso de las horas una escena en blanco y negro. Lo que vivió es un recuerdo. En silencio y frente a la ventana, como buscando respirar en el aire algún resto de aquello, al comenzar la noche y busca su olor en silencio.
Blog de experiencias cotidianas. Te hablaré de libros, de cine, amor y desamor. Te hablaré de lo que hablamos todos.
Entradas populares
-
El ir y venir de las olas en la orilla, mece los enigmas de mi mente. Lo complejo se desdibuja, como si los significados se ocultaran en un...
-
Nunca me había puesto a pensar en espejos negros. No es una metáfora, están en todas partes. La referencia me vino de una serie de televis...
-
En el cumpleaños de mi hija Una vuelta más al sol contigo rescatando mariposas acumulando dibujos haciendo llover la ris...
-
Ale, aquí tienes tus líneas exclusivas! Gracias por compartir las letras cotidianas y las de los Dioses.
-
Escribir en el verano sobre la luz intensa que vuelve desde el olvido. Los que se van inmersos en la efervescencia confundida en libertad. L...
-
Tanta lluvia no dejó algo bueno, al menos para mí. Creo que fue en esos días inundados cuando todo empezó a tramarse. Supongo que al no pasa...
-
Un brazo se extiende y alcanza un libro olvidado en el suelo del parque. Los dedos exploran la forma, luego la textura, subsisitida a la hum...
-
¿Puedes ver estas líneas? Escribo y no sé cómo escribir, es como si mi cabeza estuviera metida en un bote de cristal. Oigo resonancias alred...
-
La lluvia dibuja en la ventana cientos de inicios, cotidianas pausas, espacios limitados por los bordes. Busco en el laberinto el esplendor ...
-
Estuve ausente. Hay una memoria debajo de mis guantes. La fría hiedra usa las manos como ramas. Es San Petesburgo. Otro momento evoca la pur...
jueves, septiembre 22, 2016
martes, septiembre 06, 2016
Algo no resuelto
Cuántos somos, los que despertamos a las tres de la mañana e instintivamente buscamos la luna, como para no sabernos solos. Cuántos los que abrazamos la almohada y se nos humedece en los ojos un recuerdo. Cada vez que sucede y el insomnio me vuelve a dibujar, pienso en quién más, en cuántos más, de todas las edades y en todos los horarios, almacenamos en un hueco de la cama un trozo de nuestra vida no resuelta.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
